El Millonario recuperó su identidad en el Monumental, venció 2-0 a Gimnasia de La Plata y se metió entre los cuatro mejores del Torneo Apertura 2026. Ahora lo espera Rosario Central.

 

En una noche donde el Monumental volvió a ser un fortín, el River de Eduardo Coudet dio un golpe de autoridad. Tras la angustiante clasificación ante San Lorenzo en octavos, el conjunto de Núñez despejó cualquier duda futbolística al derrotar con contundencia a un Gimnasia y Esgrima La Plata que llegaba invicto, pero que sucumbió ante la presión y el juego asociado del local.

Desde el pitazo inicial, River mostró una cara distinta. Lejos de la irregularidad de las últimas semanas, el equipo del “Chacho” se plantó con la decisión de quien se sabe favorito. La resistencia del Lobo duró lo que tardó Sebastián Driussi en frotar la lámpara: el delantero abrió el marcador con un golazo que desató la euforia en las tribunas y encaminó la clasificación.

En el complemento, lejos de replegarse, el Millonario mantuvo la intensidad. Fue Lucas Martínez Quarta quien, aprovechando su presencia en el área rival, sentenció el 2-0 definitivo que dejó sin respuestas al conjunto platense.

Más allá de los goles, la gran noticia en Núñez sigue siendo la irrupción de Santiago Beltrán. El joven arquero volvió a ser determinante con tapadas clave en los pocos momentos donde la visita intentó reaccionar. Lo curioso de la jornada fue el marco: Beltrán se lució bajo la atenta mirada de Franco Armani, quien ocupó un lugar en el banco de suplentes, confirmando el gran presente del juvenil.

Sin tiempo para festejos prolongados, River ya pone la mira en el próximo objetivo. En las semifinales se medirá ante Rosario Central, que viene de dejar en el camino a Racing. Será un duelo con condimentos especiales, especialmente para Coudet, enfrentando a su pasado en una instancia decisiva.