En un emotivo encuentro que movilizó a la localidad de Taboada, el joven de 20 años y su familia recibieron la donación que transformará su calidad de vida.
Hay momentos que trascienden el plano de la asistencia social para convertirse en verdaderos hitos de empatía y comunidad. En las últimas horas, la localidad de Taboada fue escenario de una entrega que conmovió a los vecinos: Lucas Cardozo, un joven de 20 años, recibió su nueva silla postural, un elemento ortopédico clave para mejorar significativamente su día a día y su bienestar.
La entrega estuvo marcada por una profunda carga emotiva. Las lágrimas de agradecimiento y las sonrisas de Lucas y su familia reflejaron el alivio tras una larga espera y confirmaron, una vez más, el impacto real que la solidaridad tiene sobre las personas con discapacidad y sus entornos vulnerables.
“Ver la emoción de Lucas y de toda su familia fue, sin dudas, el regalo más grande. Sus palabras de agradecimiento nos confirmaron que cada esfuerzo vale la pena cuando logra mejorar la calidad de vida de una persona”, expresó Marcos Tenaglia impulsor de la iniciativa.
El poder del trabajo en red
Este logro no fue un hecho aislado, sino el resultado de un engranaje solidario donde el compromiso civil y las organizaciones sociales se unieron por un objetivo común.
El proceso contó con la colaboración fundamental de actores clave que articularon esfuerzos para hacer realidad el sueño de la familia Cardozo:
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Equipo R.O.S.PI.: Conducido por Claudia Maggio, destacados por su enorme vocación solidaria y compromiso con la causa.
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Fundación Más Vida: A través de Ayelén Alancay, quien funcionó como un nexo institucional indispensable para coordinar las gestiones.
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Mariela Araoz: Quien acompañó activamente el proceso, asegurando que la cadena de ayuda llegara a buen puerto.

Comunidades que transforman realidades
Detrás de cada elemento ortopédico que se entrega hay una historia de lucha diaria. Este caso vuelve a poner de manifiesto que, cuando la comunidad se organiza y trabaja de manera mancomunada, las barreras comienzan a derribarse.
Los organizadores cerraron la jornada con un profundo agradecimiento a todas las personas anónimas que hicieron su aporte económico o logístico, invitando a la sociedad a no bajar los brazos: “Cada acción que nace del corazón puede transformar una vida. Sigamos cambiando realidades”.


