Tras permanecer casi tres meses retenida en Brasil bajo un proceso judicial por injuria racial, la abogada santiagueña arribó al aeropuerto local. Entre lágrimas y alivio, brindó detalles del acuerdo legal que permitió su retorno y reflexionó sobre el incidente ocurrido en Río de Janeiro.

 

SANTIAGO DEL ESTERO.– La espera terminó para la familia de Agostina Páez. Pasadas las últimas horas de este jueves, la profesional de 29 años volvió a pisar suelo santiagueño luego de protagonizar uno de los casos policiales con mayor repercusión internacional para la provincia en los últimos años.

Al bajar del avión, Páez no ocultó su emoción y la tensión acumulada desde aquel 25 de enero en la playa de Ipanema. “Fueron los meses más difíciles de mi vida. Tenía terror de ir a una cárcel común en Brasil”, confesó ante los micrófonos de la prensa local. La abogada estuvo bajo un régimen de libertad vigilada que incluyó el uso de una tobillera electrónica y la prohibición de salir del estado de Río de Janeiro.

El retorno de la joven fue posible gracias a una salida alternativa contemplada en la legislación brasileña. Tras el pago de una fianza que rondó los 18.500 dólares (97 mil reales) y la aceptación de un acuerdo de suspensión condicional del proceso, la justicia brasileña autorizó el retiro del dispositivo de monitoreo y su salida del país.

Sin embargo, la causa no se cierra de manera definitiva de forma gratuita. El acuerdo estipula que la santiagueña deberá cumplir con:

  • Tareas comunitarias: Que serán supervisadas desde Argentina.

  • Reparación económica: Un resarcimiento destinado a entidades sociales en Brasil.

  • Pedido de disculpas: El reconocimiento público del error cometido.

“Cometí un error grave por el cual estoy profundamente arrepentida. El contexto cultural en Brasil respecto al racismo es muy estricto y hoy lo entiendo de otra manera”, señaló Páez, visiblemente afectada por el proceso. Cabe recordar que el incidente se originó tras una discusión en la zona de Ipanema, donde gestos realizados por la abogada fueron denunciados como actos de racismo, un delito que en el vecino país no es excarcelable sin acuerdos específicos.

Finalmente, la profesional agradeció el apoyo de su familia y la intervención de la asistencia consular argentina, antes de retirarse del aeropuerto para dirigirse a su domicilio. Se espera que en los próximos días se presenten los oficios correspondientes ante la justicia local para coordinar el cumplimiento de las medidas socioeducativas pactadas.