Lo que comenzó como un grave incidente de violencia política en el sur tucumano ha derivado en un fenómeno de cultura popular. Emprendedores locales lanzaron a la venta figuras de acción que inmortalizan el momento de la agresión.
En Argentina, la realidad suele superar a la ficción y la velocidad de los emprendedores para capitalizar la coyuntura no tiene límites. Tras el escándalo nacional protagonizado por Marcelo “Pichón” Segura y el diputado nacional de La Libertad Avanza, Federico Pelli, ha surgido un producto inesperado que ya es viral en redes sociales: el muñeco del “cabezazo”.
Bajo el nombre de “El Tucumanazo”, estas figuras de acción artesanales recrean con ironía el violento episodio ocurrido la semana pasada en la localidad de La Madrid. El set incluye dos figuras: una representación de “Pichón” Segura en posición de ataque y otra del legislador Pelli, capturando el preciso instante del impacto que le provocó una fractura de tabique y lo llevó al quirófano.
Mientras la Justicia tucumana dictaba cuatro meses de prisión preventiva para Segura —imputado por lesiones graves agravadas por alevosía—, en las plataformas digitales la estética del ataque cobraba vida propia. Los muñecos vienen presentados en un blíster que parodia los juguetes de colección de los años 80 y 90, convirtiendo un acto de violencia repudiado por todo el arco político en un objeto de “consumo irónico”.
Cabe recordar que el incidente se produjo el pasado miércoles 11 de marzo, cuando el diputado Pelli se encontraba en el sur de la provincia coordinando la entrega de donaciones para los inundados. En medio de una discusión por el acceso a la zona, Segura, identificado como un empleado comunal y puntero político local, le propinó un violento golpe de cabeza en el rostro que quedó registrado en un video viral.
A pesar de la gravedad del hecho y del repudio expresado por figuras como el presidente Javier Milei y el gobernador Osvaldo Jaldo, la idiosincrasia local ha encontrado en el “merchandising” una forma de procesar el escándalo.
Por ahora, los muñecos se venden a través de pedidos personalizados y su demanda parece ir en aumento, demostrando que en Tucumán, hasta los momentos más tensos de la política terminan convertidos en una “factura” que alguien está dispuesto a pagar.
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