El doble sismo, de 7.1 y 7.5 de magnitud, provocó el colapso de edificios residenciales en la capital. Hay evacuaciones masivas, suspensión de vuelos y corte preventivo del suministro de gas.

 

Una jornada de pánico extremo y desesperación se vivió este miércoles en Venezuela, luego de que dos devastadores terremotos de magnitud 7.1 y 7.5 sacudieran gran parte del territorio nacional en un intervalo de apenas 39 segundos. El inédito fenómeno sísmico provocó el colapso de múltiples estructuras residenciales y viviendas en Caracas, obligando a miles de ciudadanos a ganar las calles ante el temor inminente de nuevos derrumbes.

De acuerdo con los datos oficiales del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer movimiento telúrico registró una intensidad de 7.1 grados, funcionando como el sismo precursor de un evento principal aún mayor que alcanzó los 7.5 grados en la escala de Richter. Ambos movimientos tuvieron sus epicentros localizados en la región centro-norte del país, en las inmediaciones de Morón y San Felipe, registrando profundidades muy superficiales de entre 10 y 13 kilómetros, factor que multiplicó su poder destructivo. El sacudón cruzó las fronteras y se percibió con fuerza en varias ciudades del norte de Colombia.

El este de la capital, la zona más afectada

En Caracas, el impacto se concentró con especial violencia en los barrios de Altamira y Los Palos Grandes. El alcalde de Chacao, Gustavo Duque, confirmó una de las peores noticias de las primeras horas: el colapso total del edificio “Petunia”.

“Hemos rescatado ya a 18 personas con vida”, detalló el funcionario local, mientras cuadrillas de bomberos, rescatistas y voluntarios civiles trabajan a contrarreloj entre los escombros.

Además del edificio colapsado, las autoridades reportaron que al menos otras seis estructuras de la zona presentan fallas edilicias graves. Testigos presenciales describieron escenas dantescas, marcadas por densas nubes de polvo provocadas por la caída de muros enteros que dejaron al descubierto el interior de decenas de departamentos.

Una de las escenas dantescas que se vivieron en Caracas.

Servicios suspendidos y Estado de Emergencia

Ante la magnitud del desastre, el Ministerio del Interior calificó el escenario como “alarmante” y coordinó el despliegue inmediato de todas las fuerzas de seguridad y sanitarias. El Gobierno central decretó de manera oficial el Estado de Emergencia nacional y dispuso dos medidas clave de seguridad:

  1. Corte general de gas: Se suspendió temporalmente el suministro en las zonas residenciales afectadas para mitigar el riesgo de explosiones masivas por rotura de cañerías.

  2. Cierre de fronteras aéreas: Se cancelaron de inmediato todas las operaciones aéreas en el país tras constatarse serios daños en la infraestructura del Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar.

Mientras se evalúan las redes de servicios y las réplicas, la protección civil instó a los caraqueños a no regresar a sus hogares y pernoctar en espacios abiertos y plazas públicas.

Un edificio en Caracas, devastado tras el doble terremoto.

Alerta de tsunami y el fantasma de 1967

La violencia del doble sismo encendió las alarmas internacionales y el Sistema de Alerta de Tsunamis de EE.UU. llegó a emitir avisos preventivos para Puerto Rico, las Islas Vírgenes, Aruba, Curazao y Bonaire. Aunque estas advertencias fueron canceladas un par de horas después, la preocupación global se mantiene.

El USGS advirtió en sus proyecciones preliminares que las consecuencias materiales podrían ser generalizadas y que, debido a la precariedad estructural de sectores vulnerables, el número de víctimas fatales podría llegar a ser muy significativo. Horas después del evento, amplios sectores de la capital continúan a oscuras por apagones eléctricos masivos. Para los sobrevivientes en las calles, la pesadilla evoca inevitablemente el histórico y trágico terremoto de Caracas de 1967.

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