El partido de Mauricio Macri ayudó a frustrar la sesión en Diputados que buscaba investigar al funcionario, pero menos de 24 horas después presentó un proyecto para citarlo en la Cámara alta y exigirle explicaciones sobre su patrimonio.
La política argentina sumó una nueva contradicción en menos de un día. El martes, el PRO fue uno de los espacios que contribuyó a dejar sin quórum la sesión especial en Diputados que buscaba avanzar con la investigación sobre la situación patrimonial de Manuel Adorni. Pero apenas unas horas después, el partido que lidera Mauricio Macri presentó en el Senado un proyecto para citar al funcionario y exigirle explicaciones sobre la evolución de sus bienes.
El proyecto fue impulsado por los senadores del PRO Martín Goerling Lara y María Victoria Huala y propone convocar a Adorni el próximo 2 de julio. Además, contempla avanzar con una moción de remoción, apoyándose en el artículo 101 de la Constitución Nacional, en caso de que el funcionario no se presente.

La iniciativa llega en un momento delicado para el Gobierno. El jefe de Gabinete está bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y por inconsistencias detectadas en la evolución de su patrimonio, una situación que ya empezó a generar incomodidad incluso entre sectores que hasta ahora habían acompañado sin mayores cuestionamientos a la Casa Rosada.
Un blindaje que se resquebraja
La contradicción quedó expuesta entre una jornada y otra. El martes, la oposición dialoguista dejó sin quórum la sesión convocada para debatir la situación patrimonial del funcionario. Sin embargo, apenas 24 horas después, muchos de esos mismos sectores ocuparon sus bancas para garantizarle al oficialismo una votación clave.
El Gobierno logró avanzar con el denominado “Súper RIGI”, un esquema que amplía los beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios para grandes corporaciones, especialmente vinculadas a proyectos tecnológicos y al negocio de la inteligencia artificial.
Antes de eso, la izquierda y la Coalición Cívica habían intentado impulsar pedidos de interpelación y una moción de censura contra Adorni. Myriam Bregman y Maximiliano Ferraro no lograron reunir la mayoría especial necesaria y el oficialismo volvió a blindar al funcionario.
Pero el movimiento del PRO en el Senado cambió el escenario político. El partido de Mauricio Macri, que hasta ahora había sido uno de los principales sostenes parlamentarios de Milei, abrió un frente inesperado que podría complicar al Gobierno.
La duda que empieza a recorrer los pasillos del Congreso ya no es si Adorni seguirá siendo defendido por el oficialismo, sino hasta dónde estarán dispuestos a acompañarlo sus propios aliados. Porque el costo político de sostenerlo parece haber empezado a crecer incluso dentro del espacio que más lo protegió durante los últimos meses.

