Una encuesta de Zuban Córdoba revela que, mientras el pedido de medidas punitivas une a la sociedad, persiste una marcada brecha de género al evaluar si la violencia hacia las mujeres es un problema estructural.

 

A pocos días de un nuevo aniversario de las movilizaciones del Ni Una Menos, el femicidio de la adolescente cordobesa Agostina Vega reavivó el debate público sobre la seguridad y las fallas del sistema. En este contexto, un reciente estudio de opinión pública de la consultora Zuban Córdoba midió el pulso de la sociedad: el dato más contundente revela que el 92,6% de los argentinos apoya la creación de un registro de dominio público de ofensores sexuales.

El relevamiento, realizado entre el 1 y el 3 de junio de 2026 sobre una muestra de 1.200 casos, muestra un consenso casi unánime en torno a esta medida de control. La iniciativa cruza de manera transversal a toda la sociedad, cosechando el respaldo del 95,2% de las mujeres y del 90,3% de los hombres. En la vereda opuesta, apenas un marginal 3,5% de los consultados rechazó la idea de hacer pública la lista de condenados por delitos sexuales.

La brecha de género ante el dolor

Si bien la exigencia de herramientas punitivas une a los encuestados, las aguas se dividen notoriamente al analizar las causas de la violencia. Al ser consultados sobre si el “Caso Agostina” refleja un problema generalizado en el país, el 61,9% respondió que sí. Sin embargo, al desglosar los datos por género, la percepción cambia drásticamente: mientras un 74,7% de las mujeres lo ve como un reflejo generalizado, la cifra cae al 48,4% entre los hombres, marcando una brecha de más de 26 puntos.

Esta diferencia de miradas se repite al calificar la gravedad de la situación a nivel macro:

  • Problema estructural: El 72,2% de la población general cree que la violencia contra las mujeres es una falla de fondo en la sociedad. Esto incluye al 84,2% de las mujeres, pero solo al 60,1% de los varones.

  • Casos aislados: Un 21,4% de los encuestados sostiene que se trata de episodios particulares y desconectados entre sí.

  • Sin relevancia: Solo un 3,6% considera que la problemática no es relevante.

El informe de Zuban Córdoba deja en evidencia una radiografía social compleja. Por un lado, la urgencia ciudadana exige respuestas institucionales drásticas y visibles como el registro de ofensores; por el otro, el diagnóstico sobre qué tan profundo es el problema sigue mostrando una distancia considerable entre la vivencia de las mujeres y la percepción de los hombres.