Entre banderas, cánticos y carteles escritos a mano, una de las imágenes más emotivas que dejó la 4ª Marcha Federal Universitaria en Santiago del Estero tuvo como protagonistas a estudiantes y egresados que representan a la primera generación de universitarios en sus familias.

Con mensajes cargados de historia personal, esfuerzo y sueños colectivos, muchos jóvenes eligieron marchar mostrando el valor que tiene la universidad pública como herramienta de movilidad social y construcción de futuro.

Uno de esos testimonios fue el de Nahuel, estudiante oriundo de Tres Cerros, un paraje ubicado cerca de Lavalle, en el departamento Guasayán, quien participó de la movilización con un cartel que resumía años de sacrificio familiar y superación personal: “Somos ocho hermanos, hijo de un peón de campo y de una ama de casa. Gracias a la beca residencia de la UNSE voy a ser ingeniero agrónomo”.

En diálogo con Radio Universidad, el joven expresó que su historia refleja la de muchos estudiantes del interior provincial que encuentran en la educación pública la posibilidad concreta de transformar sus vidas.

“Sin la universidad pública y las becas sería imposible para muchos de nosotros poder estudiar”, sostuvo durante la movilización, donde cientos de estudiantes caminaron junto a docentes, nodocentes y graduados en defensa del financiamiento universitario.

Otra de las postales que conmovió durante la marcha fue la de una estudiante que levantó un cartel con una frase sencilla y poderosa: “Soy la primera generación de mi familia en asistir a la universidad. Hija de un colectivero y una empleada pública”.

Las imágenes se multiplicaron a lo largo de la movilización y dejaron en evidencia una realidad que atraviesa a gran parte de la comunidad universitaria santiagueña: detrás de cada estudiante hay familias enteras que ven en la universidad pública una oportunidad histórica de crecimiento, inclusión y dignidad.

La fuerte presencia de jóvenes y egresados primera generación marcó el pulso de una marcha donde el reclamo presupuestario también estuvo atravesado por las historias personales, los sueños y el esfuerzo cotidiano de quienes lograron llegar a la universidad gracias a un sistema público, gratuito y federal.

En cada cartel, en cada abrazo y en cada consigna, quedó reflejada una certeza compartida por toda la comunidad universitaria: la universidad pública no solo forma profesionales, también transforma realidades y abre caminos para miles de familias argentinas.