Defendió su política económica, apuntó contra el “Congreso destituyente” y aseguró que los precios “se van a derrumbar para adelante”. “La economía va a retomar el fuerte sendero de crecimiento”, prometió.
En el AmCham Summit 2026, Javier Milei defendió el rumbo económico tras una inflación de 3,4% en marzo. Insistió en que los precios “se van a derrumbar”, pero dejó dudas con una exposición confusa y cargada de críticas. Con una frase poco alentadora, sostuvo: “Tarde o temprano las cosas van a empezar a funcionar”.
El ultraderechista abrió su intervención con una referencia directa al dato inflacionario. Admitió que “no le gustó” e incluso dijo que le “repugna”, pero aclaró que no iba a esquivar el tema.
“Voy a hablar de la inflación”, lanzó, en un intento por ordenar un discurso que rápidamente se volvió errático. En ese momento, los ministros lo aplaudieron desde la primera fila, entre ellos el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto a otros funcionarios.
A pesar del 3,4% de marzo, sostuvo que el dato “viene descendiendo” y volvió a insistir con su diagnóstico. “Estamos convencidos de que va a bajar”, repitió.
Para explicar el salto, apeló a una serie de factores. Habló de la “estacionalidad negativa” de marzo, del impacto de la guerra y del aumento de la carne. También aseguró que la economía todavía está “purgando” la caída de la demanda de dinero del año pasado. En esa línea, volvió a ubicar las causas fuera de su gestión y defendió el rumbo económico como correcto.
Promesas sin explicación
A lo largo de su exposición, Milei volvió una y otra vez sobre la misma idea. La inflación “se va a derrumbar” y la economía va a crecer.
También mencionó supuestas señales de recuperación. Dijo que la demanda de dinero está subiendo, que la actividad repuntó en marzo y que hay niveles récord de PBI, consumo y exportaciones. Pero no avanzó en explicar esos datos ni cómo se traducen en la vida cotidiana.
En paralelo, dejó en claro que no habrá cambios en el rumbo. Ratificó el ajuste fiscal, la política monetaria restrictiva y la continuidad del programa.
Críticas, teorías y un discurso trabado
El tono estuvo atravesado por ataques a economistas y a la dirigencia política. Milei volvió a descalificar a quienes cuestionan su programa y aseguró que “no saben del tema”.
En ese marco, intentó apoyarse en teorías económicas y autores, pero la exposición se volvió confusa. Hubo repeticiones, frases inconclusas y momentos en los que se trabó sin poder cerrar la idea.
Visiblemente incómodo, mezcló conceptos y volvió sobre los mismos argumentos sin lograr explicar con claridad qué está pasando con la economía.
El ajuste como única respuesta
Milei también apeló al respaldo electoral como argumento para sostener el rumbo. Dijo que la sociedad acompaña el esfuerzo y que no quiere “volver al pasado”.
Con esa base, reafirmó la continuidad del ajuste. “La motosierra no para. Di la orden de que se siga ajustando”, insistió, dejando en claro que el recorte del gasto seguirá siendo el eje central.
El cierre del discurso volvió sobre el mismo eje. Sin anuncios nuevos ni precisiones, Milei defendió el rumbo y lo ató a una convicción personal más que a resultados concretos.
“No vamos a alejarnos de los valores judeocristianos”, planteó, y llevó esa idea al extremo: “si no nos acompañan, no pasa nada, nos volvemos a casa, total puedo trabajar en el sector privado”.
En esa línea, insistió en que el desenlace es solo cuestión de tiempo. “Tarde o temprano las cosas van a empezar a funcionar”, aseguró.
El mensaje final no sumó definiciones sobre la coyuntura. Reforzó, en cambio, una lógica que se repite: sostener el programa a la espera de que los resultados aparezcan, aun cuando el presente sigue mostrando tensiones sin resolver.

