Más de cuarenta espacios políticos, sindicales, sociales y académicos alcanzaron acuerdos técnicos: primero el modelo productivo, después la macroeconomía y, al final, la distribución.
Más de cuarenta espacios políticos, sindicales, sociales y académicos alcanzaron acuerdos técnicos y respaldaron una propuesta estudiada, con prioridades y medidas concretas, para disputarle a Javier Milei el rumbo de la economía. El trabajo fue centralizado por Futuros Mejores, un colectivo de profesionales jóvenes que ayer funcionó como anfitrión del encuentro en el que se presentó el documento final. El texto invierte el orden de la receta oficial (primero el modelo productivo, después la macroeconomía y, recién al final, la distribución), discute con las políticas del Gobierno en lugar de negarlas y le plantea a la oposición preguntas incómodas sobre sus propias gestiones.

«Programa Económico para un futuro mejor» es el título del documento que elaboraron economistas, sociólogos, abogados y profesionales de otras disciplinas. No replica las recetas de hace veinte años: asume el aprendizaje que dejó la gestión y lo convierte en insumo para el debate teórico. No es casual, porque buena parte de sus autores pasó por los gobiernos de Cristina Fernández y/o de Alberto Fernández, y mira esa experiencia con un balance, no con una proclama sin fisuras.
Futuros Mejores no se conforma con oponerse a Milei: también interpela al espacio del que proviene y abre un debate puertas adentro. «La política no ordena todo», advierten, y es ahí donde ubican el peso de las ideas técnicas.
Referentes del campo nacional y popular que también participaron de la redacción se reunieron en un refinado restaurante del centro porteño. Lucía Cirmi Obón presentó el trabajo final, que reúne voces diversas de ese espectro ideológico con un rasgo en común: todas pertenecen a una nueva generación. «El orden de los factores altera el producto», insiste Cirmi para proponer otra jerarquía: primero pensar el contexto internacional y el modelo productivo del país.
En el plano productivo, el documento reúne propuestas de política industrial, agropecuaria y energética. Descree del «derrame» de los enclaves exportadores (minería, agro y energía) y anticipa que el empleo del futuro estará sobre todo en los servicios: cuidados, logística, conocimiento e industrias culturales. El dato que sostiene el planteo es contundente: los países desarrollados aplican en promedio cinco veces más políticas industriales que la Argentina. Pero con una autocrítica incorporada: nada de repetir protecciones del pasado, sin metas ni plazos. La apuesta es promover sectores con empleo formal denso y bienes públicos de competitividad.
En el agro, proponen retenciones diferenciadas, devolución parcial para pequeños productores y un fondo de infraestructura para el sector. En energía, revisar los marcos regulatorios, reconstruir capacidades estatales, desarrollar proveedores locales y avanzar hacia una integración energética sudamericana.
Entre los invitados al evento estuvo Leandro Renou, periodista de Página 12, quien valoró el trabajo como un «cuestionamiento de los propios hacia el peronismo» y destacó la confluencia de distintas fuerzas y agrupaciones del campo popular (había gente de Massa y también de Kicillof) que “se animan a pensar la economía en clave política”.
Futuros Mejores advierte que una «macro ordenada» es un medio, no un fin en sí mismo, y fijan tres objetivos: acumulación sostenida de reservas, inflación en descenso y deuda pública con vencimientos en moneda local. Al esquema vigente lo califican de «pseudoestabilización», ya que se apoya en precios relativos insostenibles y en dólares obtenidos en condiciones desfavorables. Entienden que la inflación es multicausal y que la política fiscal debe buscar un equilibrio intertemporal de la deuda pública, no cumplir metas rígidas como el déficit cero.
En materia distributiva, apuntan a formalizar el empleo con políticas sectoriales específicas para actividades que concentran mucho trabajo no registrado, como casas particulares, construcción y comercio. A eso suman la regulación de las plataformas y una actualización «por la positiva» de la Ley de Contrato de Trabajo: licencias igualitarias, reducción de jornada, derecho a la desconexión y límites a los despidos masivos. Proponen además planificar y profesionalizar el empleo público, y reformar el sistema previsional sobre la base de un régimen público de reparto con un piso universal, superior a la PUAM, que reemplace a las moratorias por un mecanismo permanente. Lo financiarían revisando los «gastos tributarios» y gravando rentas extraordinarias.
«Nos hacemos eco y hemos sentido la falta de agenda en el campo popular, y es donde más podemos aportar», afirma Obón.
El trabajo fue posible gracias al apoyo de la Fundación Friedrich Ebert (FES). A lo largo de las instancias de discusión que Futuros Mejores propició la participaron de más de cuarenta espacios cuyos aportes se resumen en el texto final: el Instituto Argentina Grande, la Fundación Encuentro, el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF), la Secretaría de Formación del Partido Justicialista, Fundar, Grupo Paternal, investigadores de la Universidad Nacional de Moreno, del Centro Cultural de la Cooperación, del Plan Fénix, del Instituto Economía Popular de Moreno, de la Fundación Argentina Humana, Paridad en la Macro, Generación por el Desarrollo, CIEN, URBANA, Variable Independiente, Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), Misión Productiva, UNPAZ, Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Lista Verde, AEFIP, Fundación para la promoción de la economía social y cooperativa (FUNDECO), ICiudad, la Comisión Tributaria de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Un Techo para mi País, Movida Ciudad, Generación Patriótica, La Poderosa, el CIAS, Barrios de Pie, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) – Movimiento Evita, la Carrera Trabajo Social – UBA, la Asociación Lola Mora, el Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD), la Fundación Germán Abdala – ATE (Asociación Trabajadores del Estado), UPCN Desarrollo Social, la Cocina de los Cuidados, la Red de Concejalas, Fundación Metropolitana, la Corriente de les Trabajadores de la Educación (CTE), la Red De Especialistas en Derechos Sociales, Bienestar y Política Social y el Foro por una Nueva Democracia.
Por Mara Pedrazzoli / Página 12

