Con la presencia de la intendente Belén Abdala, miles de vecinos y peregrinos disfrutaron de una jornada histórica que combinó espiritualidad, cultura folclórica y apoyo a los emprendedores locales.

 

Este domingo, la comunidad se vistió de fiesta para honrar a su Santo Patrono, San Isidro Labrador, en una celebración que quedará en el recuerdo por su masividad, fervor religioso y un profundo sentido de unidad comunitaria. Desde las primeras horas de la mañana, miles de familias y peregrinos colmaron el predio festivo para participar de un extenso y variado itinerario de actividades.

La jornada comenzó al amanecer con el emotivo Rosario de la Aurora, seguido por la celebración de bautismos. Al mediodía, el tradicional almuerzo comunitario —cuyo protagonista indiscutido fue el locro— dio paso a una tarde a puro festejo, donde no faltaron la música folclórica en vivo y las destrezas criollas con la clásica carrera de sortijas.

La Intendente Belén Abdala participó de la festividad.

La intendente Belén Abdala, acompañada por parte de su equipo de trabajo, estuvo presente durante los festejos y recorrió exhaustivamente el predio. La jefa comunal dedicó gran parte de la tarde a visitar cada uno de los stands de los emprendedores locales, dialogando de primera mano con los productores sobre sus elaboraciones y poniendo en valor la calidad de los artículos regionales.

Tras el recorrido, Abdala manifestó su emoción por el recibimiento de la gente:

“Fue una jornada maravillosa, donde pudimos compartir con nuestros vecinos, escuchar sus inquietudes y recibir ese cariño que nos fortalece para seguir trabajando”.

Asimismo, la mandataria se mostró profundamente agradecida por la calidez y las constantes muestras de afecto recibidas por parte de la comunidad a lo largo de todo el domingo.

El broche de oro de las festividades patronales llegó por la tarde con la multitudinaria procesión por las calles de la localidad y la posterior Santa Misa.

El evento no solo funcionó como un espacio de reencuentro y reafirmación de la identidad y las costumbres locales, sino que volvió a demostrar la enorme capacidad de la comunidad para unirse en torno a su fe, consolidando lazos de solidaridad que proyectan al pueblo hacia adelante.