La histórica compañía cervecera busca recortar su nómina de trabajadores en un 30% debido a una fuerte caída en las ventas y el impacto de la apertura de importaciones. De los tres turnos con los que operaba la fábrica, solo quedará uno activo.

 

La crisis económica que atraviesa el sector del consumo masivo ha golpeado a uno de los gigantes de la industria nacional. Cervecería y Maltería Quilmes anunció la apertura de un programa de retiros voluntarios en su planta operativa de Zárate, con el objetivo de reducir drásticamente su plantilla de personal.

Según confirmaron fuentes gremiales y empresariales, la medida busca llevar la nómina actual de aproximadamente 140 trabajadores a tan solo 80, lo que representa una pérdida de 60 puestos de trabajo. La decisión responde a un escenario crítico: una caída del 45% en las ventas durante el último año y un aumento exponencial de la competencia por la importación de cervezas, que ha dificultado la sostenibilidad de la producción local.

Una inversión que se frena

La planta de Zárate, que había sido inaugurada en 2020 con una inversión multimillonaria destinada principalmente a la producción nacional de la marca mexicana Corona, funcionaba hasta hace poco con tres turnos de trabajo. Sin embargo, ante el actual contexto recesivo, la empresa ha decidido reestructurar su esquema operativo, dejando un solo turno activo concentrado exclusivamente en la línea de vidrio no retornable.

“La idea es intentar mantener el envasado con una dotación mucho más acotada para evitar el cierre total de la planta”, admitió Horacio Romero, referente gremial de la fábrica. La negociación entre la empresa y la comisión interna se dio bajo la sombra de un posible cese definitivo de actividades si no se lograba reducir el costo operativo.

Contexto de desindustrialización

El caso de Quilmes no es aislado. En los últimos meses, empresas de renombre como Fate, Georgalos y Galeno han reportado cierres de plantas o recortes masivos de personal. La combinación de una baja en el poder adquisitivo de los salarios y la facilidad para el ingreso de productos importados ha generado un “efecto dominó” que hoy afecta a la cadena de logística y producción en el norte de la provincia de Buenos Aires.

Por el momento, el plan de retiros voluntarios es la vía elegida para ejecutar el ajuste, aunque reina la incertidumbre entre los empleados que decidan permanecer, dado que la operatividad de la fábrica ha quedado reducida a su mínima expresión.










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