Tras participar como expositor en la apertura del ciclo “Aguas Productivas del Río Dulce”, organizado por la Asociación de Productores Rurales y Afines (A.P.R.A.) en el Centro Cultural “Sixto Palavecino”, el reconocido productor agropecuario local José Ramón “Titi” Rodríguez brindó un pormenorizado análisis sobre los desafíos hídricos, la necesidad de tecnificar el reparto y la importancia de la diversificación de cultivos en la zona de riego.

Rodríguez remarcó que el propósito central del documento presentado por la entidad es articular saberes para defender el recurso:

«El espíritu del documento es sentar las bases para unir todos los esfuerzos posibles desde todas las disciplinas que lleguen al campo y que sirva para entender que el agua del Río Dulce no es solamente para riego. No se olviden que tiene acuerdos con Córdoba por el caudal ecológico hacia Mar Chiquita de alrededor de 22 metros cúbicos por segundo; la conexión del canal Jume Esquina con el Río Salado mediante convenio con Salta; los acuerdos con Santa Fe y el agua de consumo para tantas poblaciones. El riego es una muy buena alternativa, pero no lo es todo».

Compuertas obsoletas y la urgencia de modernizar el manejo

Al ser consultado sobre el estado de la red de canales que abastece al departamento Robles y a toda la región productiva, el referente de A.P.R.A. diferenció las tareas de mantenimiento de fondo de la infraestructura de control:

«Los canales no están en las mejores condiciones en cuanto al manejo. La Unidad de Riego y el Gobierno se preocupan por mantenerlos y excavarlos, pero las obras en su conjunto están totalmente obsoletas, pasadas de moda. En vez de estar haciendo fuerza con un tornillo para abrir una compuerta, hoy en día quienes reparten el agua tendrían que estar manejándola a distancia desde un celular, dándole certeza a cada productor sobre el tiempo y la forma de contar con su turno».

Diversificación y valor agregado tranqueras adentro

Respecto de la estrategia agronómica y comercial de los regantes frente a las oscilaciones económicas, Rodríguez subrayó la necesidad de escapar de los monocultivos y apostar a esquemas integrados:

«No todo es regar; tenemos la necesidad de colocar los productos en mercados seguros. Hoy contamos con producciones con valor agregado: la alfalfa, con industrias exportadoras y la ganadería o feedlots que aprovechan los rollos de segunda; el algodón, con las desmotadoras que permiten vender fibra; y, con mucho cuidado, la parte hortícola, que es interesante pero más riesgosa».

En ese marco, concluyó:

«Creemos que un campo debe tener las tres opciones. Es la única forma de rotar los cultivos, preservar el suelo y aprovechar cada turno de agua. Si sembramos un monopolio de una sola cosa —todo algodón, todo alfalfa o toda verdura—, siempre nos va a faltar algo. Estas jornadas son fundamentales para hablarlo entre nosotros, articularlo con la parte técnica y programar hacia adelante».