El agua comenzó a salir de su cauce en zonas críticas como Oloma Bajada y Chilcán. El comisionado Marcos Tenaglia encabeza los operativos junto a personal municipal para proteger las viviendas con bordos de contención.
SANTIAGO DEL ESTERO. – La creciente del Río Salado ha pasado de ser una amenaza a una realidad crítica. Durante la jornada de hoy, el escenario se tornó complejo en varios sectores del departamento, donde el río finalmente desbordó, obligando a un despliegue de emergencia para evitar que el agua alcance el interior de los hogares.
Desde las primeras horas de la mañana, el comisionado municipal Marcos Tenaglia se puso al frente de los operativos, monitoreando los puntos de mayor riesgo y coordinando la logística de defensa. El trabajo no dio respiro: mientras un equipo técnico operaba en la zona de Guaype, otro grupo de operarios municipales trabajó en conjunto con la Comisión Municipal de Matará en una batalla contra el reloj que se extendió hasta el atardecer.
La lucha en el terreno
Los momentos de mayor tensión se vivieron en los parajes Oloma Bajada y Chilcán. Allí, el avance del río es visible y la proximidad del agua a las viviendas ha encendido las alarmas de las familias rurales.
“Estamos acompañando a cada vecino. La prioridad absoluta es resguardar la integridad de las familias y sus bienes”, señalaron fuentes municipales durante el operativo.
Para frenar el avance hídrico, se ejecutaron tareas de levantamiento de bordos de contención en sectores estratégicos. Estas barreras de tierra son, por ahora, la única defensa entre el cauce desbordado y las construcciones de los pobladores.
Alerta permanente
Pese al esfuerzo realizado durante todo el día, la situación sigue siendo de alerta máxima. Las autoridades confirmaron que las tareas de refuerzo continuarán mañana desde primera hora, enfocándose en los puntos que todavía presentan vulnerabilidad.
Se ha solicitado a la comunidad:
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Mantener la comunicación constante con los delegados y personal municipal.
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Informar de inmediato cualquier filtración o avance inusual del agua en zonas de pastoreo o vivienda.
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Estar preparados para posibles traslados preventivos en caso de que las defensas resulten insuficientes.
La naturaleza vuelve a poner a prueba la infraestructura y la solidaridad de la región, en una noche donde el monitoreo del Salado será constante.
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