El Departamento de Guerra de los Estados Unidos anunció la adjudicación de un contrato a una empresa de Arizona para la instrucción de los pilotos argentinos. El programa se extenderá hasta 2029 y se llevará a cabo en territorio nacional.

 

En un nuevo paso para la puesta en funciones de la flota de aviones de caza recientemente adquirida, el Gobierno nacional destinará 33 millones de dólares para la capacitación de los pilotos que operarán los F-16 Fighting Falcon comprados a Dinamarca. La medida fue oficializada a través de un anuncio del Departamento de Guerra de los Estados Unidos, que detalló los pormenores del contrato de instrucción.

La tarea de formación estará a cargo de la firma Top Aces Corp., con sede en Mesa, Arizona. El contrato, cerrado por un monto exacto de US$33.193.783, tiene como objetivo principal que los pilotos instructores argentinos alcancen una “capacidad operativa independiente”. Según el cronograma oficial, los trabajos de capacitación se realizarán íntegramente en la Argentina y se estima que el programa concluya para el 30 de junio de 2029.

Detalles del financiamiento

El acuerdo se enmarca en el sistema de Ventas Militares Extranjeras (FMS). Al momento de la adjudicación, ya se han comprometido fondos del año fiscal 2026 por un total de US$22.754.462. Esta inversión se suma al costo total de adquisición de las aeronaves y su sistema de armas, que el Gobierno estima en unos US$650 millones, como parte de un plan integral de modernización de la Defensa Nacional.

Antecedentes de la flota

La llegada de los primeros seis aviones F-16 (cuatro biplazas y dos monoplazas) se produjo a principios de diciembre de 2025, luego de un traslado desde la base de Vojens, en Dinamarca, con escalas técnicas en España. Aquella llegada fue celebrada con un vuelo rasante sobre puntos emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires, como la Casa Rosada y el Obelisco.

Con este nuevo contrato de entrenamiento, el Ministerio de Defensa busca asegurar que el personal de la Fuerza Aérea Argentina no solo cuente con el equipamiento de última generación (que incluye misiles AMRAAM y Sidewinder), sino también con el conocimiento técnico necesario para operar de manera autónoma este sistema de armas supersónico, recuperando así una capacidad de combate que el país había perdido hace décadas.










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