La Justicia de Córdoba decretó la quiebra definitiva de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA). Unos 400 trabajadores quedan en la calle y se detiene la producción de marcas icónicas como Shimy y Sancorito.
Lo que comenzó como un proceso preventivo de crisis ha terminado en el peor escenario posible. La Justicia de Córdoba dictó la quiebra definitiva de ARSA, la firma que desde 2016 gestionaba la unidad de negocios de yogures, postres y gelatinas que pertenecían originalmente a SanCor.
La resolución judicial implica el cese inmediato de actividades en las dos plantas operativas de la compañía: la de Córdoba capital (ubicada en Camino a Capilla de los Remedios) y la de Arenaza, en el partido bonaerense de Lincoln. Con esta medida, aproximadamente 400 empleados directos pierden su fuente de sustento.
Deuda millonaria y falta de inversores
ARSA arrastraba una situación financiera asfixiante desde hacía años. A pesar de haber pasado por un concurso preventivo en 2023, la empresa no logró renegociar su pasivo ni atraer nuevos inversores que inyectaran el capital necesario para modernizar la producción y hacer frente al aumento de costos logísticos y de servicios.

“Es un golpe letal para la industria láctea de la región”, señalaron fuentes cercanas al sector. La empresa, que alguna vez fue líder del mercado con productos como los postres Shimy, Sancorito y las gelatinas SanCor, no pudo competir en un contexto de caída vertical del consumo y retracción económica.
El futuro de los trabajadores
El clima en las puertas de las fábricas es de total desolación. Representantes de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) se encuentran en asamblea permanente para determinar los pasos a seguir respecto a las indemnizaciones y deudas salariales pendientes.
Con la quiebra decretada, se espera el remate de los activos de la empresa, aunque esto difícilmente garantice la continuidad de los puestos de trabajo. La desaparición de ARSA marca un hito negativo en la historia de la alimentación en Argentina, dejando un vacío en las góndolas y cientos de familias en la incertidumbre.
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