La empresa de neumáticos resolvió el cierre definitivo de su planta en San Fernando tras 80 años. Los dueños culparon a la política de apertura de importaciones del gobierno libertario.
Con una cruda declaración pública que demuestra los daños del modelo económico del gobierno de Javier Milei en la producción nacional, la histórica fábrica de neumáticos Fate anunció su cierre definitivo tras 80 años de vigencia y el despido inmediato de 920 trabajadores de su planta ubicada en el partido bonaerense de San Fernando.
Fate estaba produciendo 150 mil neumáticos mensuales, el 25 por ciento de su capacidad. Hoy, el 75 por ciento de las ruedas del mercado son chinas. Los otros grandes jugadores del sector, Pirelli y Bridgestone, enfrentan situaciones similares.
La compañía propiedad de la familia Madanes Quintanilla aclaró que el anuncio no se trata de un concurso preventivo de acreedores y descartó una reestructuración o un plan de salvataje. Se trata del cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente. “Se liquida todo y se baja la persiana”, sentenciaron.
El comunicado de la empresa
En un comunicado, la firma dejó claro que la principal consecuencia de la decisión que deja en la calle a casi mil familias se debe a la política de apertura de importaciones impulsada por la administración de La Libertad Avanza (LLA).
“Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre”, dice el comunicado emitido a primeras horas de hoy por FATE.
“Las indemnizaciones de ley y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal”, aseguró el texto.
La crisis de FATE, una muestra del modelo Milei
La planta de San Fernando es una de las más grandes del país y tenía una capacidad productiva que superó los 5 millones de neumáticos por año. Sin embargo, esa eficiencia se vio sacudida por el ingreso de 860.000 cubiertas de origen chino importadas en un solo mes.
La imposibilidad de competir con los precios obligó a Fate a rebajar sus productos y, consecuentemente, a dejar por el piso sus márgenes de ganancia.
Su cierre se trata de un evento anunciado. Desde 2024, la empresa había advertido sobre los golpes en su competitividad producto de la apertura económica indiscriminada que afecta la producción nacional.
Durante los últimos dos años, la crisis comercial y productiva que hundió a la empresa fue erosionando la relación con los empleados, que a través de la representación gremial reclamó permanentemente sobre los daños al costo laboral, sueldos atrasados y reducción de jornadas de trabajo.
Despidos, cartel y policía para los trabajadores
La planta amaneció cerrada con un cartel en su entrada que daba la noticia. En los alrededores, decenas de policías fueron desplegados para evitar el ingreso por la fuerza del personal. Varios de los trabajadores se reunieron frente al ingreso y exigieron hablar con los representantes de la empresa, que sólo se limitaron a dejar una gigantografía del texto que anunciaba el cierre.
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