Los dirigentes de La Libertad Avanza no pudieron hacer ni una cuadra, ya que tuvieron que evacuar la caminata de campaña junto a Lisandro Almirón.
Luego de los incidentes registrados en Lomas de Zamora el miércoles, donde el presidente Javier Milei encabezaba una fallida caravana que se vio interrumpida por piedrazos, este jueves la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, fueron echados por vecinos en la ciudad de Corrientes.
El repudio generalizado a la hermana del Presidente y al titular de la Cámara baja se da en medio del escándalo por presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que los tienen, junto a Lule Menem, como protagonistas tras la filtración de los audios del extitular del organismo, Diego Spagnuolo. En menos de una cuadra, la nueva caravana, esta vez en Corrientes, tuvo que ser evacuada por nuevos incidentes, ya que vecinos repudiaron la presencia de Karina, Menem y Lisandro Almirón.
En medio de la evacuación, una periodista de A24 denunció ser agredida, junto a su camarógrafo, por militantes de La Libertad Avanza (LLA).
“Hay un clima horrible, horrible. Un clima político horrible”, anticipó el periodista Eduardo Feinmann desde el piso, mientras su colega Cecilia, en el lugar de los hechos, comenzaba a vivenciar los momentos de suma tensión, con empujones y forcejeos, y hasta agresiones a su camarógrafo por parte de la seguridad de los dirigentes libertarios, según denunció.
Parte de estos desmanes se vieron en vivo durante la transmisión de LN+, en donde apareció un bastante alterado Iñaki Gutiérrez, quien terminó discutiendo acaloradamente con la periodista de ese canal.“¿Qué es lo que te pasa, Iñaki?”, cruzó la periodista de LN+ al funcionario libertario, quien se encontraba por demás alterado. “¿Se piensan que porque son periodistas pueden empujar a la gente? Pateó un auto oficial, eso no es hacer periodista“, denunció.
La entrevista fue subiendo el tenor por las formas de Gutiérrez, quien se mostraba bastante enojado. “Tenés que hablar cuando sabés entonces”, arremetió el joven libertario, y mientras la periodista ya parecía incómoda y le pedía que se tranquilizara, respondió exaltado: “Estoy sumamente tranquilo”.
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