En un escenario político nacional atravesado por tensiones, discursos confrontativos y una fuerte incertidumbre sobre el rumbo del país, comienzan a destacarse experiencias provinciales que proponen modelos alternativos de gestión.

 

En ese marco, el proceso de transformación desarrollado en Santiago del Estero vuelve a instalarse en el debate público bajo una denominación que gana fuerza: el zamorismo.

Sobre este concepto y su alcance a nivel local, el precandidato a intendente de la Madre de Ciudades por el Frente Cívico por Santiago, Roberto César Bruno consideró que “se ha consolidado un camino que transformó la provincia, que generó crecimiento, estabilidad y una manera distinta de gobernar. La gente empieza a nombrarlo porque lo reconoce en su vida cotidiana”.

“En Santiago se logró consolidar un modelo con orden, planificación y equilibrio. Un modelo fundamentado en el diálogo, el respeto y la cercanía con la gente. Pero también hablamos de una fuerte capacidad de gestión: inversiones sostenidas, vínculos con el mundo y una mirada clara de desarrollo. No es un modelo basado en discursos o en promesas, sino en hechos concretos que han dado resultados, agregó el precandidato.

Respecto a la proyección de este modelo más allá de la provincia, Bruno dijo que el país “necesita experiencias que demuestren que se puede gobernar con responsabilidad, con federalismo y con equilibrio. Lo que se hizo en Santiago del Estero es una referencia en ese sentido”.

“El zamorsimo una palabra que suena bien, pero lo más importante es lo que representa. Representa una forma de hacer política basada en resultados y en una visión de desarrollo. Y esa transformación es lo que hoy necesitamos sostener y llevar más lejos”, concluyó.