Por Redacción El Progreso
Lo que durante décadas fue el motor del consumo para las familias argentinas —el crédito personal y las cuotas fijas para acceder a la tecnología— hoy se ha transformado en una trampa financiera. Un informe reciente revela que las principales cadenas de retail del país, entre ellas Frávega, Cetrogar y Megatone, atraviesan un escenario crítico marcado por niveles de morosidad que, en algunos casos, rozan el 70%.
El panorama es desolador: seis de cada diez clientes ya no pueden cumplir con sus compromisos mensuales. Según los datos del sector, la morosidad promedio saltó de un 14,8% a un alarmante 41,2% en apenas doce meses. El principal responsable detrás de este fenómeno son las tasas de interés, cuyos Costos Financieros Totales (CFT) han llegado a superar el 800% anual, volviendo las deudas prácticamente impagables para el asalariado medio.
El ranking de la deuda
La crisis golpea con distinta intensidad, pero nadie queda fuera del impacto:
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Coppel: Es la firma más afectada, con una morosidad del 70%. Con intereses que rozan el 880% anual, siete de cada diez clientes mantienen deudas irregulares.
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Bazar Avenida: Registra un 60% de incumplimiento en sus cobros.
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Cetrogar y Megatone: Ambas cadenas enfrentan niveles de morosidad del 48% y 43% respectivamente, cifras que duplican los registros de años anteriores.
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Frávega: La histórica cadena vio triplicar sus índices de impago, pasando del 13% al 39% en el último año.
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Naldo: Aunque muestra mayor resiliencia, su morosidad escaló del 5% al 25%, reflejando que el fenómeno es sistémico.
Paradoja en las góndolas: precios bajos y ventas en picada
A diferencia de otros rubros de la economía golpeados por la inflación, el sector de electrodomésticos presenta una dinámica inusual. En un intento desesperado por liquidar stock y generar liquidez, los precios de los artículos han caído un 6,6% en términos reales, mientras que la inflación general sigue al alza.
Sin embargo, ni las rebajas ni las ofertas han logrado frenar el desplome. Las ventas en unidades cayeron un 18,6% en el último trimestre, siendo los productos de informática (la denominada “línea gris”) y los pequeños electrodomésticos los más afectados con caídas superiores al 25%.
Un síntoma de parálisis industrial
La crisis ya traspasó los salones de venta y llegó a las fábricas. El reciente anuncio de la convocatoria de acreedores de la firma Peabody funciona como la primera señal de alarma sobre una parálisis que amenaza no solo al comercio, sino a toda la cadena de producción nacional.
Con el consumo por el piso y el financiamiento convertido en un foco de incendio financiero, las grandes cadenas se enfrentan al desafío de reconfigurar un modelo de negocios que, hasta hace poco, parecía infalible.
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