La emblemática firma, fundada en 1946, envió las primeras cartas documento de despido este miércoles. La empresa fundamentó el cierre en la crisis económica, la apertura de importaciones y la caída del consumo.
Tras 80 años de trayectoria en el sector manufacturero, la histórica empresa “La Texto Fabril” ha decidido cerrar sus puertas de manera definitiva. La noticia se confirmó este miércoles con la llegada de las primeras cartas documento de despido a los trabajadores, marcando el final de un ícono industrial de la ciudad de Alta Gracia que empleaba a una veintena de personas.

La crisis de la firma no es reciente. A finales de 2025, la textil había solicitado un concurso preventivo de crisis ante el Ministerio de Trabajo debido a graves dificultades financieras. En un intento por sostener la operatividad, la patronal había implementado un esquema de pago de salarios mixto (parte de los conceptos no remunerativos), reducción de jornada y, finalmente, la disposición de vacaciones obligatorias para todo el personal durante el mes de febrero.
Los motivos del cierre
Según consta en las notificaciones enviadas a los empleados, la empresa atribuyó su decisión al complejo escenario macroeconómico nacional. Entre los fundamentos citados se encuentran:
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La profunda recesión económica.
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La apertura indiscriminada de importaciones, que golpea directamente al sector textil nacional.
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La carga impositiva excesiva.
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La fuerte caída del consumo interno.

Denuncias y desamparo de los trabajadores
El abogado Martín Cociglio, representante de gran parte de los damnificados, señaló que la situación de los trabajadores ya era precaria antes del cierre. Según el letrado, desde principios de 2025 la empresa había dejado de realizar los aportes jubilatorios y de obra social, situación de la que los empleados se percataron al intentar asistir a consultas médicas y encontrar sus coberturas interrumpidas. Además, durante el año pasado se registraron denuncias por atrasos en el pago de las quincenas.
El cierre de “La Texto Fabril” no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de clausuras de pequeñas y medianas empresas en la provincia de Córdoba y el resto del país, en un contexto de ajuste y dificultades para el sector industrial.
Con esta decisión, Alta Gracia pierde una de sus fábricas más antiguas, dejando un vacío no solo en la economía local, sino también en la historia productiva de la región, mientras una veintena de familias enfrentan ahora la incertidumbre de quedar sin su principal fuente de sustento.
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