Lácteos Verónica atraviesa uno de los momentos más oscuros de su trayectoria centenaria. Este lunes, una masiva movilización de trabajadores, familiares y vecinos frente a la planta de Lehmann, en la provincia de Santa Fe, encendió las alarmas ante lo que denuncian como un proceso de “vaciamiento operativo” que pone en jaque 700 puestos de trabajo.

Plantas paralizadas y salarios de “burla”

La situación es crítica en los tres establecimientos de la firma (Lehmann, Totoras y Suardi). Según denunciaron los operarios, la producción está totalmente detenida: no ingresa materia prima ni hay insumos básicos. A la parálisis productiva se suma una asfixiante deuda salarial: los empleados aseguran que no perciben sus haberes desde hace dos meses.

“Ayer nos depositaron 20.000 pesos, es una burla. Todos tenemos familias que alimentar”, expresó con indignación uno de los trabajadores durante la protesta. Hasta el momento, el transporte de personal también dejó de funcionar por falta de pago, profundizando el aislamiento de las plantas.

Denuncian vaciamiento y deudas millonarias

El comunicado de las familias trabajadoras apunta directamente a la gestión de los propietarios. Alertan que, mientras las plantas están frenadas, la empresa continúa produciendo unos 80.000 litros diarios en sus propios tambos, pero en lugar de procesarlos en sus instalaciones, los deriva a otras industrias.

Los números de la crisis son alarmantes:

  • Deuda estimada: Se calcula que el pasivo con la cadena productiva ronda los 60 millones de dólares.

  • Caída de producción: De procesar un millón de litros diarios, la firma hoy apenas alcanza volúmenes marginales, desapareciendo casi por completo de las góndolas.

El impacto regional

La caída de Verónica no es solo un problema empresarial; es un golpe al corazón productivo de Santa Fe. La incertidumbre afecta a transportistas, proveedores y comercios locales que dependen del movimiento de la láctea.

Desde el gremio ATILRA señalan que la única esperanza de supervivencia sería una venta inminente de la compañía, aunque por ahora no hay definiciones claras. Mientras tanto, las familias prometen endurecer las medidas de fuerza hasta obtener una respuesta que garantice la continuidad de sus fuentes de trabajo.










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