El fútbol, a veces, se encarga de cerrar círculos perfectos. Hoy, Talleres de Córdoba desembarca en Santiago del Estero para una nueva jornada deportiva, pero antes de que ruede la pelota, el club decidió ganar el partido de la memoria. A través de sus redes sociales, la “T” rindió un tributo a la máxima leyenda de su historia: Luis Adolfo Galván.

El 10 perfecto de un santiagueño mundial

La publicación, que rápidamente fue replicada por la cuenta oficial del Estadio Único Madre de Ciudades, rescata una frase que resume la grandeza del defensor nacido en Fernández, Santiago del Estero:

“¿Sabés qué me dijo Menotti antes de ese partido? ‘Luis, hoy sea el de Talleres’”.

Ese “partido” no era uno más; era la final del Mundial 1978. César Luis Menotti sabía que si Galván jugaba como lo hacía cada domingo en Barrio Jardín, la defensa argentina sería impasable. Y así fue: Luis fue calificado con un 10/10 en la final ante Holanda, alcanzando la gloria máxima siendo un embajador del fútbol del interior.

Un récord que parece eterno

Hablar de Galván es hablar de la identidad misma de Talleres. No solo por la elegancia para salir jugando o su caballerosidad deportiva, sino por una fidelidad inquebrantable que se traduce en números asombrosos:

  • 502 partidos: Es el jugador con más presencias oficiales en la historia del club.

  • Símbolo de una era: Fue el pilar del equipo que deslumbró a la Argentina en la década del 70.

  • Orgullo santiagueño: Representa el puente histórico entre el fútbol de Santiago del Estero y el prestigio de Córdoba.

“¡Gracias Maestro!”

El posteo de Talleres no es solo un recordatorio estadístico, es un acto de gratitud. Al jugar hoy en la tierra natal de su gran ídolo, el club busca que las nuevas generaciones entiendan que la camiseta albiazul pesa más gracias a hombres como él.

El Estadio Madre de Ciudades, un escenario de vanguardia mundial, se hizo eco de este homenaje, uniendo el pasado de gloria de Galván con el presente del fútbol santiagueño que hoy recibe a su “segunda casa”.

Porque como dice el mensaje que hoy recorre las pantallas de los hinchas: el fútbol no olvida a quienes lo jugaron con el frac de la elegancia.










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