El compromiso y la atención de una educadora de nivel primario resultaron fundamentales para destapar un dramático contexto de violencia y presunto abuso intrafamiliar que padecía una de sus alumnas. Tras escuchar los aberrantes padecimientos de la menor, la maestra acudió a la Comisaría para radicar la denuncia que encendió las alarmas de la Justicia.

Según trascendió de fuentes ligadas a la causa, durante el transcurso del último mes la docente comenzó a advertir un marcado cambio en el comportamiento de la niña. La alumna se mostraba retraída, llamativamente aislada del resto de sus compañeros y con evidentes signos de desatención en el aula. Frente a esta preocupante situación, la maestra generó un espacio de diálogo a solas para contenerla e indagar qué le estaba sucediendo.

En esa primera charla, la víctima se quebró y reveló que sufría constantes castigos físicos propinados por su propia madre. Ante semejante confesión, la autoridad escolar citó de urgencia a la progenitora para abordar la problemática.

Durante la entrevista, la mujer no solo reconoció que ejercía violencia física sobre su hija mediante reprimendas corporales, sino que dejó al descubierto una situación aún más grave. En medio de la conversación, confesó tener pleno conocimiento de que la niña venía siendo víctima de abusos sexuales perpetrados por un tío. Estos episodios, según le habría relatado la propia menor a su mamá tiempo atrás, ocurrían cada vez que visitaba la casa de sus abuelos. Pese a saber esto, la mujer admitió que nunca había realizado la denuncia penal correspondiente contra su familiar.

Frente a este grave cuadro de vulneración de derechos y la pasividad de la madre, la docente no dudó en dar intervención inmediata a la Policía. Actualmente, el caso se encuentra en manos de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual.

Desde la fiscalía interviniente ya se dispusieron diversas medidas de carácter urgente orientadas, en primer lugar, a salvaguardar la integridad física y psicológica de la menor, mientras se avanza en la recolección de pruebas contra el presunto abusador y se evalúa la responsabilidad penal de la progenitora.