Como en la elección anterior, un conocido vecino concurrió a la Escuela Piloto junto a su mascota. Para evitar inconvenientes, esta vez el ave esperó pacientemente sobre el manubrio de su bicicleta.

 

La jornada electoral en Fernández volvió a dejar una postal tan insólita como simpática. “Garga”, un conocido vecino de la ciudad, concurrió a emitir su voto acompañado por una compañía muy especial: su loro.

A diferencia del año pasado, cuando tuvo un contratiempo al intentar ingresar al establecimiento con la mascota, esta vez decidió tomar precauciones. Dejó al animal afuera, posado tranquilamente sobre el manubrio de su bicicleta, mientras él cumplía con su deber cívico en las mesas de la Escuela Piloto.

Al salir del establecimiento escolar, “Garga” no dudó en explicar el motivo de la presencia de su emplumado compañero: “Es una cábala”, aseguró entre sonrisas, manteniendo viva una tradición que ya se convirtió en un clásico de los domingos de elección en la ciudad.