“Están agregando el financiamiento del Poder Judicial con la única finalidad de que, si algún juez osa cuestionar la votación del Capítulo 11, se le caiga la guita. Esto es una estafa institucional”, denunció Germán Martínez, quien acusó al Gobierno de convertir el artículo 75 en el eje de presión sobre aliados y tribunales.Desde el propio PRO también hubo críticas al método elegido. Cristian Ritondo cuestionó la inclusión del artículo sobre la Ciudad de Buenos Aires en ese capítulo y advirtió: “Si lo ponemos para ver si conseguimos más votos, hay que ser un poco más leales y decir esto va acá y esto va allá”.

Una mayoría apuntalada por provincias y fondos

La caída del Capítulo 11 dejó al descubierto los límites de la mayoría construida por el oficialismo. Si bien el Gobierno logró articular el apoyo de bloques provinciales y aliados circunstanciales para aprobar el Presupuesto en general, ese respaldo se mostró frágil cuando la votación puso en primer plano el contenido más sensible del proyecto.

En ese entramado político sobrevoló el reparto de Aportes del Tesoro Nacional, que en las semanas previas a la sesión se incrementó de manera significativa y benefició a gobernadores de provincias clave para el oficialismo, como Tucumán, Misiones, Catamarca y Salta. El refuerzo de fondos y las concesiones en agendas provinciales, como la promesa de habilitar cambios en la ley de Glaciares para distritos con fuerte interés minero, fueron leídas en el recinto como parte de la negociación que permitió consolidar los 132 votos afirmativos en la votación general, pero no alcanzaron para blindar la derogación de las leyes.

El resultado final dejó una postal elocuente: el Gobierno consiguió el Presupuesto 2026 y celebró una nueva mayoría parlamentaria, pero volvió a fracasar en su intento de avanzar sobre dos políticas sensibles. Aun con aliados nuevos y una Cámara más favorable, universidades y discapacidad volvieron a marcar un límite político que el oficialismo no logró cruzar.