En la primera edición del ciclo de entrevistas en streaming de Diario El Progreso, el reconocido pastelero santiagueño Nicolás Paladea Spampinato compartió su trayectoria, sus momentos de crisis, el rol de la familia y su visión artística dentro del rubro gastronómico.
Un comienzo humilde de la mano de su abuela
Durante la charla, Nicolás recordó que sus primeros pasos en la pastelería comenzaron hace unos 17 años con un presupuesto mínimo: apenas 20 pesos que le prestó su abuela. Con ese dinero compró ingredientes básicos en el almacén de su barrio para elaborar alfajores de maicena caseros, los cuales vendía entre vecinos y amigos. Ese ciclo de reinversión constante marcó la base de lo que luego se convertiría en su profesión.

Más que pastelero, un artista
Consultado sobre cómo define su trabajo frente a los complejos pedidos de diseño y decoración que realiza, Paladea expresó que se siente más identificado con la etiqueta de artista que con la de un simple pastelero. Para él, la profesión evolucionó hacia un trabajo minucioso de ingeniería, diseño estético y adaptación constante a tendencias cambiantes (como las populares tortas métricas o long cakes), siempre manteniendo como prioridad el sabor y la calidad del producto.

El punto de quiebre y el valor de delegar
El camino no estuvo exento de dificultades. Nicolás relató el momento en que la autoexigencia, la presión de los clientes y la falta de tiempo personal afectaron gravemente su salud, llegando incluso a una guardia médica.
Ese episodio funcionó como un punto de inflexión decisivo: entendió la necesidad de poner un freno, cuidar su bienestar y aprender a delegar responsabilidades. En esta reorganización, destacó el respaldo indispensable de su hermana y de su equipo de asistentes en el taller.

Talleres, formación y el proyecto de una “casa de tortas”
Además de la producción a pedido, Paladea se dedica a dictar cursos y talleres presenciales a los que asisten personas de diversos puntos de Santiago del Estero y de provincias vecinas como Córdoba. En estos espacios, busca ofrecer una experiencia formativa cercana y humana, lejos de las limitaciones de las clases virtuales.
De cara al futuro, Nicolás proyecta transformar su emprendimiento —actualmente consolidado como Nicolás Paladea Sablé NP Cake Art— en una casa de tortas: un espacio donde el público pueda adquirir tortas de autor en el momento o personalizarlas de forma ágil.
Al cierre del programa, dejó un mensaje destinado a los jóvenes que buscan emprender:
“Sean perseverantes y sigan adelante. Va a haber momentos donde van a caer, donde van a tropezar y se van a lastimar la rodilla, pero se tienen que levantar y seguir. Si verdaderamente lo aman con el corazón y van de la mano de Dios, llegan a donde quieren llegar o incluso más lejos”.

