La comunidad y proteccionistas despidieron al incansable defensor de los animales en una caravana repleta de muestras de afecto y conmovedoras escenas.
El fallecimiento de Eduardo “El Polaco” Riemersma causó un profundo pesar en toda la provincia de Santiago del Estero y trascendió las fronteras regionales. Su dedicación, amor y constante compromiso en la defensa de los derechos de los animales dejaron una huella imborrable en miles de personas que admiraban su vocación por rescatar y dar voz a los seres más indefensos.
Durante la mañana del sábado, una multitudinaria y respetuosa caravana acompañó el traslado de sus restos hacia el Cementerio Municipal de Bandera. El último adiós estuvo signado por el dolor de familiares, vecinos y proteccionistas, pero también por momentos de enorme carga emotiva y mística que llamaron la atención de todos los presentes.
A lo largo del trayecto fúnebre, varios perros callejeros parecieron despedirlo desde la vera del camino con sus ladridos, sumándose de manera simbólica al cortejo. La escena que más conmovió a la comunidad la protagonizó un perro mestizo con dificultades para caminar, que marchó con paso firme hacia el camposanto para rendir su propio tributo.
Testigos del momento reflejaron en redes sociales que el animal jamás solía acercarse a esa zona ni mostrarse sociable con las multitudes, remarcando la certeza de que acudió especialmente a despedir a quien dedicó su vida entera a protegerlos y cuidarlos.

