Todos los 20 de febrero se celebra el Día del Gato y en Argentina la preferencia por los felinos en los hogares es una tendencia que crece. Sin embargo, este fenómeno que nos posiciona como una verdadera “nación gatera” trae consigo una alerta fundamental: a más gatos, mayor es la necesidad de una tenencia responsable y un conocimiento profundo de sus cuidados específicos, muchas veces subestimados.

Las cifras son contundentes. Argentina no solo lidera el ranking mundial de tenencia de mascotas, sino que el crecimiento de la población felina es especialmente notable. Datos de la consultora Kantar (2024) revelan que los gatos ya forman parte del 51% de los hogares argentinos. Este auge, que se traduce en un crecimiento del 25% en los últimos cinco años según la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), es impulsado por nuevas generaciones que ven en los gatos al compañero ideal para los estilos de vida modernos. Este vínculo, donde el 75% de los dueños considera a su mascota como a un hijo, es innegable. Pero es precisamente este amor el que debe impulsar una mayor conciencia. El aumento exponencial de la población felina genera nuevos desafíos sanitarios que no pueden ser ignorados.

 Uno de los riesgos más subestimados en la tenencia de gatos es el de los parásitos externos e internos. Con más gatos en nuestros hogares, patios y barrios, el riesgo de infestaciones por pulgas y garrapatas se multiplica exponencialmente. Estos parásitos no son un problema menor: representan una amenaza real para la salud del animal y de toda la familia. Las pulgas y garrapatas son vectores de enfermedades y pueden causar desde dermatitis alérgica hasta transmisión de patógenos graves. Pero el problema va más allá del animal individual. Hasta el 95% del ciclo de vida de las pulgas ocurre fuera del animal, en alfombras, grietas, patios y camas, convirtiéndose en reservorios de larvas y huevos que perpetúan la infestación. Una sola pulga puede generar miles de descendientes en cuestión de semanas, transformando el hogar en un foco de contaminación.

Además, los gatos están expuestos a parásitos internos como gusanos intestinales y, en zonas de riesgo, al gusano del corazón, transmitido por mosquitos. Estos parásitos internos pueden afectar gravemente la nutrición, el crecimiento y la salud general del animal, a menudo sin síntomas visibles hasta que el daño es considerable. “El crecimiento de la población felina nos obliga a ser más proactivos. No podemos esperar a ver la pulga para actuar. La prevención es salud, y para ello, la desparasitación integral es el único camino. Se trata de combinar estratégicamente diferentes soluciones para crear una barrera protectora robusta y completa“, explica el M.V. Juan Pablo Taroni, director de operaciones de Laboratorios König.

 Frente a este escenario, la industria veterinaria ha evolucionado significativamente. Los antiparasitarios orales se han posicionado como una alternativa moderna y efectiva, ofreciendo ventajas claras sobre los métodos tradicionales: su aplicación es directa, su eficacia no se ve afectada por factores ambientales, y su distribución sistémica garantiza un nivel de protección más homogéneo.

La tendencia actual en el mercado veterinario apunta hacia soluciones de larga duración que simplifican el cumplimiento del tratamiento. Mientras que los tratamientos mensuales han sido la norma durante años, ahora existen opciones que ofrecen protección prolongada con menos dosis anuales. Esta innovación responde a una necesidad real: facilitar la vida de los tutores y asegurar una protección más consistente para los gatos, especialmente en contextos de alta densidad poblacional felina.

“En nuestro caso desarrollamos un comprimido masticable (Cidar) con sabor a carne que representa un salto cualitativo en el cuidado felino. Su principal innovación es ofrecer 60 días de protección continua con una sola dosis, una solución pensada para simplificar la vida de los tutores y garantizar el bienestar del animal sin el estrés de las aplicaciones mensuales”, explica Taroni y agrega: “Con Cidar, logramos simplificar drásticamente el cumplimiento del tratamiento. Una administración oral cada dos meses es una ventaja enorme para el tutor y asegura una protección más consistente para el gato. Estas características representan un avance significativo para la industria”, agrega Taroni.

Esta fórmula es una respuesta directa a los problemas que emergen de esta nueva dinámica poblacional, ofreciendo un espectro de acción completo: elimina de forma rápida y eficaz pulgas, garrapatas y ácaros; controla los principales gusanos intestinales (nematodes); protege contra el gusano del corazón, una parasitosis cuya transmisión a través de mosquitos también representa un riesgo significativo.

Además, Cidar corta el ciclo de las pulgas de raíz al eliminar a los adultos antes de que pongan huevos, evitando nuevas generaciones y reduciendo drásticamente la infestación ambiental. Con solo seis administraciones al año, los gatos pueden estar protegidos de forma continua, eliminando el estrés de las aplicaciones mensuales.

Se recomienda un abordaje integral que combine un tratamiento sistémico, junto con control ambiental: limpieza frecuente, aspirado regular y uso de productos que actúen sobre las formas inmaduras para cortar el ciclo del parásito.










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