Tras una intensa búsqueda que unió a la policía y a rescatistas, Javier Marcelo Giménez fue capturado en Vilelas. El sujeto, que cuenta con un oscuro pasado por homicidio y ataques sexuales a animales, había sido declarado inimputable previamente.

Lo que comenzó como una identificación de rutina en las calles de Vilelas terminó este lunes con la detención de uno de los hombres más buscados y temidos por la comunidad y las organizaciones proteccionistas de la ciudad. Javier Marcelo Giménez (24), alias “Diyi”, fue interceptado por personal de la Subcomisaría de Vilelas mientras deambulaba por la zona, poniendo fin a una cacería humana que se había intensificado en los últimos días.

Sobre “Diyi” pesaba un pedido de comparendo urgente bajo la Ley 14.346, pero los hechos que se le atribuyen superan cualquier descripción técnica. Grupos de protección animal y vecinos lo señalaban como el responsable de un acto de crueldad inaudita: la mutilación de una perra en estado de gestación y la muerte de una de sus crías. Sin embargo, el horror no termina allí. Fuentes cercanas a la investigación confirmaron que Jiménez posee antecedentes por zoofilia, habiendo violado animales en reiteradas oportunidades, lo que lo convirtió en el objetivo principal de los movimientos sociales que exigen justicia por el maltrato animal.

El perfil criminal de Jiménez es complejo y violento. Antes de estos ataques, el joven ya había cumplido una condena efectiva por un crimen de sangre: el homicidio de un jubilado, a quien asesinó con el fin de robarle sus pertenencias.

A pesar de su peligrosidad, la Justicia lo había declarado inimputable debido a severos problemas mentales. Tras este fallo, fue derivado a un Centro de Salud Mental en la localidad de El Polear. No obstante, tras un periodo de internación, se le otorgó el beneficio de la custodia familiar, quedando bajo la responsabilidad de su hermana en el barrio El Triángulo de Añatuya. Fue en ese lapso de “libertad vigilada” cuando habrían ocurrido los últimos ataques hacia los animales, lo que generó una ola de indignación pública.

Cerca de las 10 de la mañana efectivos de la Subcomisaría de Vilelas consultaron con el Departamento Central de Comunicaciones sobre la situación de Jiménez. El Cabo Primero Matías Porcel confirmó la vigencia del pedido de captura.

Poco después, a las 10:30, la unidad U-1069 trasladó al detenido hacia la base policial para ponerlo nuevamente a disposición de la magistratura interviniente. Ahora, la Justicia deberá determinar si el “Diyi” regresará a un centro de salud mental o si, ante la reincidencia de actos violentos, se tomarán medidas de seguridad más estrictas para proteger a la sociedad y a los animales de la zona.









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