Mientras Agostina Páez espera la audiencia con el juez Guileherme Schilling Pollo Duarte, quien escuchará su defensa en el marco de la causa que se sigue en su contra por injuria racial, el Colegio de Abogados de Santiago del Estero y su par de Capital Federal, solicitaron ayer la inmediata asistencia diplomática en favor de la abogada santiagueña.
El Dr. Luis Alberto Miguel, presidente del Colegio de Abogados y Procuradores de nuestra provincia, solicitó la intervención de la Cancillería argentina, tras la gravedad de la situación que vive Agostina, señalando una “falta de adecuado control judicial sobre las imputaciones”. A esta postura se sumó en Colegio de Capital Federal, presidido por el Dr. Ricardo Gil Lavedra.
El Dr. Miguel remarcó la “imposibilidad -de Páez- de mantener contacto regular con su familia”, lo cual agrava su situación personal y profesional. Y sobre ello denunció que la privación de libertad de Páez ha “excedido un margen de razonabilidad”, vulnerando derechos fundamentales reconocidos por estándares internacionales.
Asimismo, recordó como antecedente cercano la defensa institucional realizada por el abogado Germán Darío Giuliani, quien había sido detenido en Venezuela, marcando una línea de continuidad en la defensa de los letrados argentinos en el extranjero.
Por su parte, el presidente del Colegio de Capital Federal Dr. Ricardo Gil Lavedra, acompañando el pedido del Dr. Miguel, solicitó asistencia consular y diplomática para Agostina Páez, por considerar que se encuentra sometida a un proceso penal en Río de Janeiro bajo condiciones “arbitrarias”.
Por ello, las instituciones, en una acción coordinada para proteger el ejercicio profesional y los derechos humanos de sus matriculados en el exterior, presentaron ayer un reclamo formal ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto para exigir asistencia inmediata a Agostina.
A través de una misiva dirigida al canciller Pablo Quirno Magrane, se solicitó que se arbitren los mecanismos diplomáticos necesarios para que el Consulado argentino en Río de Janeiro intervenga de oficio.
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