El gasto hogareño sigue bajo, aún comparando con meses muy malos del 2024. Esto se da cuando ya se espera que el INDEC reporte subas de Alimentos de casi 5 por ciento.
Las complejidades de una economía que muestra diferentes caras son tales que siguen aportando fotos que impactan y obligan a análisis de la coyuntura más complejos. El consumo masivo, detalle central de la actividad nacional, sigue sin reaccionar del todo y en el mes de marzo volverá a caer fuerte, una baja que se conjuga con la disparada de precios de los alimentos por encima de la inflación general. Todo en un escenario en el que se debaten los alcances de la baja de la pobreza, porque casualmente se mide en base a ingresos contra canasta, y los sueldos están por el piso y el consumo casi sin moverse.
Según datos a los que accedió la prensa y que se tomaron hasta el día 23 del mes, el consumo masivo en supermercados caería un 4 por ciento interanual. El número, que midió la firma Scentia (que analiza tickets de hipermercados, chinos y almacenes de todo el país), tiene un problema: se compara contra marzo del 2024, donde ya se había caído un 7,4 por ciento interanual contra el mismo mes del 2023.
Es decir, aún con una basa de comparación muy pobre, no hay recuperación. La firma precisó que se ve una “desaceleración” de la caída, dado que venía cayendo casi 10 puntos interanual en febrero, pero las comparaciones contra el 2024 ya deberían ser más visibles si, como el Gobierno dice, los ingresos se han recuperado y los precios siguen estables. Pero ninguna de las dos cosas parece estar ocurriendo.
En este contexto, Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo tendrá en abril una prueba definitoria: en ese mes del 2024, el consumo según Scentia había caído 10 por ciento contra el año previo. Si en abril no hay una mejora interanual manifiesta, el sistema y el negocio quedarán al borde de un quiebre. Cabe recordar que Milei es el primer presidente de la historia con 14 meses consecutivos de caída en el consumo masivo.
Los alimentos, calientes
El colapso del consumo masivo, a diferencia de lo que pasaba meses atrás, tiene una piedra más en el camino: las consultoras privadas están reportando un alza de precios más fuerte, sobre todo de Alimentos. Esto, según supo este diario, podría redundar en una suba del 5 por ciento en el rubro cuando el INDEC comunique el Índice de Precios al Consumidor.
Esta suba en los precios -que llega al 14 por ciento en carne, el 10 por ciento en las últimas dos semanas en productos emblema como aceite, galletitas y café y toca el 25 por ciento en verduras y tomate- tiene que ver con cuestiones climáticas y estaciones, pero las consultoras privadas ya avisan que hay subas preventivas que tienen que ver con la tensión devaluatoria. En declaraciones radiales, Ricardo Delgado, titular de la consultora Analytica, expresó que “hemos visto subas preventivas, nosotros medimos un IPC de 2,5 por ciento, pero puede ser más alto por lo que pasó con los Alimentos en las últimas semanas”.
De acuerdo a las mediciones semanales de precios de alimentos de la consultora LCG, los precios de lácteos y huevos subieron casi 6 por ciento en las pasadas cuatro semanas. El informe advierte de otros aumentos importantes en ese período, como el del precio de las verduras, que saltó 3,3%, y el de bebidas sin alcohol, que varió 2,2 por ciento. Y agrega incrementos menores en condimentos, aceites y panificados.
Los sueldos, la “deva” y los alimentos
La situación, además se da cuando el Gobierno no sólo tiene un traslado de la tensión con el dólar a los precios, sino cuando está por implosionar la paritaria. Luego de bajar el crawling peg del 2 al 1 por ciento mensual, la Casa Rosada ordenó a la secretaría de Trabajo digitar las discusiones salariales por debajo de una inflación que, por entonces, era del 2 por ciento.
El problema es que las mediciones de IPC se están yendo más cerca o por encima del 3 por ciento, es decir, los sueldos perderán en los próximos meses aún más poder de compra.
Los especialistas aseguran que la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, en tándem con lo que subieron los costos fijos (tarifas, prepagas, colegios, telefonía, etc), son lo que explican el derrumbe del consumo. Esa es la misma versión que tienen los supermercados para tratar de explicar por qué el gasto no repunta. Es más, en este contexto, la caída de ventas en supermercados sorprende porque se justo cuando el consumo de bienes durables (autos, motos, escrituras) está creciendo muy fuerte. ¿Por qué crece mientras alimentos cae? porque tienen precios estables, pueden pagarse a crédito y son consumos de sectores acomodados y con poder adquisitivo.
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