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06-06-2011 | Salud
El vaginismo o cuando la penetración es imposible
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La Lic. Diana M. Resnicoff explica cómo solucionar este complicado inconveniente.

 
Por la Lic. Diana M. Resnicoff

Juan (28 años): "Hace un año y medio que nos casamos y no hemos podido nunca mantener relaciones sexuales. María se contrae y siente dolor cuando yo intento penetrar y a mí no me gusta causarle daño. Por eso no lo hemos intentado más en los últimos tiempos. Ahora la situación nos preocupa porque, además de que nos interesa resolverlo para gozar de nuestras relaciones, deseamos tener un hijo..."




María (26 años). "Yo disfruto del juego sexual, incluso si él me acaricia puedo tener orgasmo, pero siento terror a la penetración".


Jorge (30 años): Desde que comenzamos a tener relaciones con mi novia nunca pude penetrarla totalmente pues ella siente un dolor insoportable. Esto impide que mi penetración sea completa. Los dos tenemos ganas y ella lubrica mucho.¿Qué podemos hacer?


Sol (23 años): Yo deseo mantener relaciones con mi novio pero cuando él lo intenta siento que se me cierra la vagina. Él hace más fuerza y siento un dolor muy fuerte. Mi novio se enoja conmigo porque me acusa de que no quiero tener relaciones.


Esta disfunción femenina consiste en una contracción espasmódica e involuntaria de los músculos vaginales, de manera recurrente y casi constante, que no permite la entrada del pene ni de ningún otro objeto. Anatómicamente los genitales de una mujer con vaginismo son normales pero cuando se intenta penetrar, el introito vaginal se cierra y hace imposible el coito. Una revisación ginecológica muestra cómo la vagina se contrae y se cierra cuando el ginecólogo/a intenta introducir el espéculo o un dedo.


El vaginismo es una disfunción sexual que produce mucha angustia, sentimiento de inferioridad e impotencia. La mujer no entiende por qué su cuerpo no obedece a sus deseos. Es una de las causas más frecuentes de lo que denominamos parejas o matrimonios “no consumados”.


Es frecuente que la mujer que padece un vaginismo crea que es la única en el mundo que no puede tener una relación sexual como las demás, perpetuando la idea de que “todas pueden menos yo”. Puede sentirse muy sola frente a su discapacidad, aún cuando tenga una pareja que la acompañe y la contenga. Suele sentirse tan anormal o avergonzada de su imposibilidad que muchas veces tarda hasta años en hacer una consulta (o no consulta nunca), más aún cuando muchas parejas con este problema disfrutan de un sexo muy satisfactorio y placentero, sin penetración. Si bien algunas pacientes pueden tener además otros conflictos sexuales, la mayoría tiene deseo y lubricación normal y son orgásmicas. Con frecuencia, se decide a consultar cuando desea un embarazo o cuando la desesperación o el miedo al abandono pueden más que la vergüenza.


¿Por qué se produce el vaginismo?


La causas del vaginismo son, en su gran mayoría, psicológicas (aunque el detonante, en algunos casos, haya sido orgánico), siendo las causas inmediatas más frecuentes el miedo al dolor, el miedo al embarazo, las experiencias sexuales traumáticas o el intenso sentimiento de culpa. También hay innumerables causas más profundas y, en ocasiones se observan verdaderas fobias o aversiones a la penetración o al contacto genital.


La contracción muscular representa un mecanismo de defensa inconsciente por el cual la vagina se “cierra” para evitar la penetración y el supuesto peligro que ésta representa para la mujer.


Muchas veces este síntoma es confundido con un himen rígido o imperforado o con un anillo fibroso y la mujer llega a ser intervenida quirúrgicamente, con lo cual no sólo no se resuelve el problema sino que se puede intensificar.


El vaginismo no depende de la voluntad y no se regula conscientemente: no es "un mero cerrar las piernas". La mujer puede excitarse, lubricar, y alcanzar un orgasmo pero cuando el compañero quiere realizar el coito percibe una resistencia, al punto que si hace demasiada fuerza ella comienza a sentir dolor.


¿Existe un tratamiento efectivo para el vaginismo?


Así es, la terapia sexual está al alcance de todos y ofrece un tratamiento corto, relativamente sencillo y con un elevadísimo porcentaje de éxito. El tiempo de duración es muy variable y depende, entre otras cosas, de la causa del vaginismo y de la capacidad de respuesta de cada mujer. Puede ir desde pocas semanas hasta varios meses. Lo más difícil, para muchas mujeres, es animarse a hacer la consulta.


Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com

Página Web: www.e-sexualidad.com
 
 
 
 
 
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